miércoles 24 de noviembre de 2010

¿Qué me pasa Doctor?

No sé que me ocurre doctor, llevo un mes y pico con mareos y dolores de cabeza; antes cuando lo controlaba todo, me sobraba con dar un pequeño paseo y mirarme en una las cientos de fotografías mías que hay por todo el pueblo, para encontrar un alivio inmediato, no importaba el formato de la imagen, un panfleto, un tríptico, un cartelón... cualquiera de estos me ayudaba a abstraerme a mi mundo ideal, perfecto, en el que como la reina roja del País de las Maravillas, bastaba un ínfimo gesto para tenerlo todo a mi merced...

Ahora las cosas han cambiado, no son lo mismo, este xiquet se me adelanta a todo lo que hago, se ha dado cuenta de toda la gente que tenía abandonada y los visita, ¿ha visto como le miran doctor? me enerva sinceramente que tenga que modificar mi agenda por este xavalín... luego está el resto de problemas, ¿ha visto que nombre han puesto a mi campaña? som som som som.... ¡no! se supone que un gobernante tiene que ser su pueblo, no al contrario... ¿que hago doctor? , tengo a mis efebos conectados a internet para que me vayan ayudando... creo que esta campaña va a ser distinta, ¿qué será el nudo este que tengo en el estómago? ¿nervios?


Señora... va a ser que sí!

lunes 31 de mayo de 2010

Cobardes

Podemos decir que todos alguna vez le hemos tenido miedo algo, incluso pese a que algunos digan que no le temen a nada, seguro si le rascan bien encontrarán que le temen a alguna cosa… nadie se escapa de eso.
Pero vamos, el miedo es una cosa muy normal. La cobardía es dejarse vencer por el miedo y actuar conforme a éste.
Siempre he intentado hacerme responsable de mis palabras, de mis comentarios en blogs ajenos, de mis pensamientos y de mis actos. Acepto que alguna vez escribí anónimos… pero les aseguro que se pueden contar con los dedos de una mano.
A veces cometo graves burradas pero trato de remediar mi error, ya sea con una disculpa pública y a veces reparando el daño de alguna manera tangible. A veces no me doy cuenta de lo que hago hasta que alguien llega y me dice “Pedro, macho… te pasaste” y entonces analizo, acepto mi parte y hago algo para saldar el daño… los que me conocen, saben de lo que hablo.

Penosamente hay quienes por alguna extraña razón dejan que el miedo sea tan grande que prefieren no dar la cara (o dar su nombre, su nick o lo que sea) cuando las circunstancias lo piden, incluso hay quienes hasta se sienten héroes tapándose la cara y que hoy son el hazme reír…
Últimamente me he topado mucho con eso de los anónimos en varios blogs que leo.
Alguien comenta algo que resulta “disparatado” para alguien de mente cerrada, y la persona (o personas) en cuestión, responden en versión anónima. Dicen cosas, sueltan información, escupen y vomitan insultos y descalificaciones gratuitamente… todo detrás de la cómoda máscara del anonimato, sin importarles el daño que puedan causar y sólo por hacer mala sangre.
Este tipo de anonimato, es el intento de escapar absolutamente de la responsabilidad de los daños o repercusiones que las palabras puedan tener.
¿A que le teme una persona cuando se esconde tras el “Anónimo”?
¿A que le digan sus verdades?
¿A que le pinchen las ruedas del coche?
¿A que vayan y le pinten un grafiti en la puerta de su casa?
¿A que todos descubran que no es la persona que todos creían que era?
¿A encontrarse con la persona ofendida por la calle y cagarse en los pantalones una vez cara a cara?
¿A qué? ¿A qué le temen?
¿Qué puede ser tan grave para que no den la cara?

Los anonimatos sirven para una cosa: para eliminarlos, borrarlos, censurarlos o tan siquiera hacerles caso.
Eso deberían tenerlo en cuento todos, tanto el cobarde anónimo, como el dueño del blog donde van a firmar aquellos, ya que por miedo a “perder visitas y fans” no se hacen responsables de lo que los vengadores anónimos dicen sin miramiento de ninguna clase.

En fin, ya sé que no todos tomarán las cosas en serio y decidirán que “ni les va ni les viene”… yo por mi parte aviso que si vuelvo a encontrar anónimos mal metiendo no a mi persona, porque lo que puedan decir de mí realmente no me afecta, pero sí me duele que hablen mal de mi familia y de las personas que quiero, no me pensaré ni dos veces en ponerme en marcha para gestionar la forma más rápida de ponerle nombre y apellido al cobarde anónimo.
Y por favor, no me mal interpreten, no pretendo censurar a nadie, yo entiendo que no es censura si la persona no da la cara y no es capaz de hacerse responsable de sus propias palabras.

martes 11 de mayo de 2010

Quiero mi casa yaaa!!

Dejando de lado que en la Comunidad Valenciana la corrupción urbanística llegó a adquirir filos dramáticos. Olvidando a los Alcaldes que viven en chalets y se pavonean con coches de promotores de la construcción en sus mismos municipios, ante las narices de sus conciudadanos. Pasando de la dudosa legalidad de viviendas construidas, del favoritismo político y la recompensa económica. Intentado borrar de la memoria, la falsedad y el partidismo en grandes proyectos de ocio construidos con el aval público, con tu dinero y con el mío.
Nos morderemos un poco más la lengua cuando veo cada día, que los partidos políticos se cierran en banda y se limitan a descalificar al adversario y defender a los suyos, por muy escandaloso e insultantemente evidente que sea el caso. No quiero ni pensar que en el fondo se están riendo de mí, de ti, de todos.
Vamos a esforzarnos para que no nos me afecte el modelo urbanístico de nuestra comunidad valenciana, pues incluso habiendo sido denunciado en el resto de Europa, a nuestros políticos de la farándula y los grandes acontecimientos se la resbala, sólo ven el negocio…
Hoy vamos a denunciar un hecho que ocurre en Torrent, hay que hacer público el sin fin de contratiempos y desmanes que tanto yo como mis futuros vecinos estamos viviendo. En 2006 se sortearon 135 viviendas, proyecto que gestionó un partido político y posteriormente se apropió el adversario de este, fueron muy rápidos en pedirnos 6000 euros de señal y desaparecer durante un año entero, en plenas fiestas de Torrent, cuando se pusieron en contacto con nosotros para darnos una noticia, el dinero a entregar en la firma de la hipoteca, pasaba de 8000 Euros a 24.000 euros (más 3000 euritos más por gastos de notaría… ), lo tuvieron que montar bastante bien para que incluso los abogados a los que preguntamos nos dijeran que no teníamos otra opción más que firmar.
Estamos en 2010 y hemos seguido sin saber nada de la promotora ni de la constructora, es cierto que sobre Mayo del año pasado, el banco se puso en contacto con nosotros para pedirnos (por segunda vez), toda la documentación necesaria, por la inminente entrega de llaves… me rio ahora, cuando un año después me vuelven a llamar para pedirme exactamente por el mismo motivo, una inminente entrega de llaves más documentación (con esta ya van 3)...

Espero que mi próxima entrada sea para deciros que por fin... que al final... ya nos han dado nuestra casa...

viernes 14 de noviembre de 2008

Va de cuentos

Un cuento de Papini, lo mejor para retomar el tiempo perdido...
"El reloj parado a las siete"

"En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas casi desde siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto.
Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos durante el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix.
Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, marcan las siete, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo relog de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del universo.
Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección... Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes acallan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que alguna vez detuvo su andar.
Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él.
También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía.
Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora.
Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.
La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como a mi amigo el reloj, también a mí se me escapa el tiempo de los demás.
... Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida.
Pero sé que la vida es otra cosa.
Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía con el universo.
Casi todo el mundo, pobre, cree que vive.
Sólo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianeidad.
Por eso te amo, viejo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo. "

A mi me ayudó, espero que te pueda ayudar a tí también...

Un saludo.

jueves 17 de abril de 2008

El tiempo es oro

El trabajo, el entrenamiento y demás no dejan mucho tiempo, se me acumulan los mails, voy anotando los posts que me vienen a la cabeza, pero nada, ni un minuto de tranquilidad internauta para poder contaros cosas, prometo que en breve me cogeré (o mi espalda lo hará por mi) una tarde para ponerme al día, hablar de política, de kayak polo, de mi vida en general, en fin ya sabéis, gracias por la paciencia.

lunes 31 de marzo de 2008

El número 23...

Anoche no podía salir... en primer lugar por lo cansado que estaba tras un breve día de campo ( y digo breve porque me levanté a las 12:30... no se puede salir y que te cambien la hora!!), eso sí, dió tiempo a una buena picaeta, al rato de juegos varios (aunque seguía un tanto pasivo..) a una buenísima caldereta de cordero... mareee, una bona raonà, partideta a les cartes (póker con fichas y todo!!), pero seguía un aletargado... porque en mi cabeza no dejaba de rondárseme la idea de que al día siguiente todos iban a poder repetir juegos, picaetas, menjarots... y yo sin embargo, tendría que ir al curro. (la oficina en un día festivo es como llegar a un pueblo de película del viejo oeste, vacío, silencioso y a los pocos que ves, con cara de no tener muchos amigos, en fin que me tocaba currar el día de San Vicente (y yo soy medio Vicente, pero no servía), este en realidad era mi gran segundo motivo por el que no iba a salir el domingo por la noche.

Así que después de despegarme del olor a brasas y humo con una tremanda ducha, me dirigí camino a casa de mi 50% y nos dedicamos a ver una peli de estas que tienes guardada en la carpeta de películas pendientes; de todas las que teníamos, elegimos (bueno, elegí) "El número 23", resumida brevemente la sipnosis (espero que se escriba así), es la historia de un tio que después de leerse un libro que trata sobre el número 23, empieza a obsesionarse con el dichoso numerito hasta casi alcanzar la locura... la verdad es que me gustó.

Camino a casa, en el coche empecé a pensar en casos curiosos que me relacionaban a mí mismo con el 23, me hacía gracia... hasta que una vez en casa, tumbado en la cama me dí cuenta de unas terribles coincidencías... La letra "V" de Vicente (San Vicente) ocupa el puesto 23 en el abecedario!! pero esto no acaba aquí, la frase "te toca trabajar el lunes, bobo" suman 23 letras!! ese maldito número la había cogido conmigo... "Pedro Vicente Laencina López" son 25 letras, más 21 años que tiene mi hermano son 46, dividido entre el número de hermanos que somos (2) daba 23!! no podía ser... tengo que tomarme un vaso de leche, ¡¡¡dios!!! son las 11:50 = 11.5 x 2 = 23!!! mejor me voy a dormir...

(cualquier cosa para no pensar que al día siguiente, lo iba a pasar en el curro...)

viernes 28 de marzo de 2008

El primero de los sentidos, es la razón.

Antes que nada, aclarar que no poseo la verdad universal, solo expreso lo que pienso y siento, sin mentiras y sin doble moral.

A los anónimos, cobardes, "periodistas" que conforman el equipo de "El Ojo clínico".

Con tristeza leo en vuestro blog, ese puñetazo verbal que lanzáis contra Jorge Ruíz. Amigo mío que conozco más de 20 años (y yo hace poco que cumplí 25), conozco su persona, su forma de ser, conozco de primera mano sus ideas políticas, sé los motivos que le llevaron a introducirse en Centristas, por eso tengo que denunciar publicamente que sois unos embusteros, me duele que sin venir a cuento, hagáis daño públicamente a una persona que aprecio, a un amigo. Todo, absolutamente todo lo que escribís, es FALSO, mentira, pero lo peor es que no entiendo a santo de que viene ahora hablar de Jorge; no os lee casi nadie ¿os jode eso? ¿por esta razón os ensañáis con él? para poder tener más presencia? porque hay que descartar que estáis buscando sacar información veraz a la luz, porque menuda cagadita.

Pero encima, tenéis la cara dura de tacharle de aprovechado, ¡¡ que fuerte !! si vosotros y todo el que esté un poco informado sabe de primera mano de aquel personaje que una tarde se acercó hasta la agrupación del partido popular para decir "si entro en las listas, traigo muchos votos", que si le hubieran dicho que no, hubiera ido a otro partido y santas pascuas... y mirad si no nombro los militantes del PP que me lo dijeron, a la semana de lo ocurrido es porque no todos son como vosotros y a ellos les tengo un respeto.

No puedo evitar el tono, porque esta vez la habéis cagado con un amigo mío y me da miedo pensar que empecéis a soltar mentiras de más gente, eso sí, desde el anonimato, sois despreciables. Disculpadme por perder las formas, pero no os merecéis nada.